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Distancia
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Dificultad
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Info de la ruta
Comenzamos en el núcleo urbano, idealmente cerca de la Font Gran, un manantial natural precioso en el mismo pueblo. Desde aquí tomamos los caminos agrícolas repletos de campos de naranjos en dirección hacia la falda de la montaña.
Un ascenso suave entre pinos y matorral bajo nos conduce hasta esta pequeña ermita blanca. Es un lugar perfecto para tomar un trago de agua y disfrutar de las primeras panorámicas abiertas del valle.
Badeando la base del monte, conectamos con la zona de la Fontarda. El paisaje cambia ligeramente y se vuelve más fresco gracias a la humedad del entorno y los pequeños hilos de agua que alimentan la rica vegetación de la zona.
Ascenso al Castillo de Marinyén. El tramo más exigente pero más gratificante. Subimos por la senda de la Lloma del Castell hasta coronar la fortaleza (también conocida como Castillo de la Reina Mora). Las vistas del valle cortan la respiración.
Iniciamos el descenso perdiendo altura de forma progresiva entre pinadas hasta regresar al llano del valle. Terminamos la ruta entrando directos a las majestuosas puertas del Monasterio de Santa María de la Valldigna. Lo que vas a ver durante el camino: El entorno natural y la huerta de la Valldigna. Durante los primeros kilómetros caminarás entre infinitos campos de naranjos, el motor agrícola de la zona. Conforme asciendas, el paisaje se transformará en el típico bosque mediterráneo: pinos carrascos, romero, tomillo, palmitos y aliagas. La Valldigna es un valle cerrado por montañas que atrapa muy bien la humedad, por lo que suele estar muy verde.
La Ermita de Santa Anna. Es una construcción sencilla y aislada en un altozano. Destaca por su estampa blanca contrastando con el verde del monte. Desde su explanada empezarás a ver la perfecta llanura del valle y, al fondo, la silueta inconfundible de la fortaleza a la que te diriges.
El Castillo de Marinyén (o de la Reina Mora). Ubicado de forma estratégica a 237 metros de altitud sobre un risco escarpado que domina todo el territorio.
Las Ruinas: Aunque está bastante deteriorado (se encuentra en ruinas consolidadas), todavía impresiona su estructura dividida en dos recintos amurallados. En la parte más alta se aprecian perfectamente los restos de una capilla gótica del siglo XIV con arcos de crucería, levantada por los monjes cistercienses.
El Monasterio de Santa María de la Valldigna. Es el broche de oro de la excursión. Al terminar la caminata podrás visitar este imponente conjunto monástico cisterciense. No te pierdas la Puerta Real, el cenobio, los arcos recuperados del claustro gótico y la espectacular Iglesia barroca.
Recomendaciones
Calzado de senderismo, ropa adecuada, la camiseta del club, agua suficiente para la jornada y almuerzo.